Con motivo del fallecimiento del Dr. Alfredo Fucci, hecho acaecido el 27 de abril, el Dr. Vero ha escrito una breve reseña que pinta el semblante del querido colega.
DR. ALFREDO FUCCI
Tenía la pinta de aquellos recordados caudillos de la política de antaño, con cuidadoso y prolijo bigote, y un poncho fino delicadamente acomodado sobre su impecable saco.
No eran menos destacados el sonoro timbre de su voz, la firmeza de su mirada, penetrante y vivaz, y un andar elegante y ganador por las calles y juzgados mercedinos.
Así lo ví por primera vez, hace ya casi tres décadas, al querido Negro Fucci, como cariñosamente llamábamos a este abogado de vocación, perteneciente a una raza en vías de inexorable extinción.
Solía encontrarlo semanalmente en la vereda del tradicional barcito, enfrente de Tribunales, compartiendo un café con cuanto amigo se cruzara en su camino.
Porque si algo caracterizaba a este personaje querible, era esa predisposición natural al diálogo y a la charla espontáneas, donde su chispa y sus opiniones se destacaban sin que se lo propusiera, porque le sobraban calle, simpatía y autoridad moral.
Hace algunos años, había logrado sentencia favorable en una delicada contienda contra un severo problema de salud, recuperándose merced a su inquebrantable fuera de voluntad y al acompañamiento sin igual de sus seres queridos.
De pronto, el otoño llegó. Los árboles comenzaron a resignar mansamente sus hojas a manos del implacable viento de abril. Y muchas de ellas, derrotadas y tristes, quedaron ahí, sobre una mesa del barcito, enfrente de Tribunales, junto a un pocillo de café y a una silla vacía.
DR. HORACIO ALBERTO VERO.
Presidente del Colegio de Abogados del Departamento Judicial de Mercedes.