El Dr. Horacio Vero despide al amigo.
ADIOS AL AMIGO
Conocí al Dr. Horacio Tonelli cuando allá por los años 1998/1999, y como Presidente del Colegio de Abogados, comencé a viajar por todas las ciudades del Departamento Judicial de mercedes, llegando así hasta Veinticinco de Mayo. Horacio estaba participando activamente como abogado de ese foro, después de haber ejercido varios años en la ciudad de La Plata.
Me fue presentado como Presidente de la Asociación de Abogados local y a partir de allí nuestros caminos se encontraron definitivamente , ya que en el primer actos eleccionario que hubo en el Colegio, Horacio –invitado especialmente- pasó a integrar el Consejo Directivo, llegando a ocupar la Secretaría y permaneciendo ocho años en la institución.
Hablar de Horacio es hablar de un abogado sólido, formado jurídicamente, y que había tenido el privilegio de estudiar y trabajar con verdaderos maestros en la capital bonaerense. A esas condiciones, agregada a una responsabilidad y un ejercicio ético irreprochable, todo lo que lo convirtió en un prestigioso letrado, reconocido más allá de los límites de su patria chica.
Hablar de Horacio es recordar a un excelente compañero de trabajo, con quien compartimos el apasionante mundo de la Colegiación. En medio del debate y del intercambio de ideas, su palabra siempre aportaba una cuota de claridad y de prudencia. Guardo todavía entre mis papeles algunos sabios consejos que me acercaba por escrito cuando veía mi preocupación por algún tema en especial.
Pero detrás de ese aspecto señorial, detrás de esa elegancia al vestir que lo destacaba entre cientos, había también otros Horacio: el del chiste inesperado, el de la salida ocurrente, el que disfrutaba de las reuniones con sus amigos de siempre, el que sabía apreciar la buena música, la buena lectura y el buen vino.
Me cuesta creer que estoy escribiendo para mi apreciado colega. Han sido muchos los momentos compartidos y que ahora se agolpan provocándome una enorme tristeza. Es que a cierta edad, cuando se va un amigo, se va con él una parte de nuestra propia existencia. Hasta una lágrima y un dolor clavado justo ahí, donde late el corazón.
Horacio Alberto Vero
Presidente del Colegio de Abogados
del Departamento Judicial de Mercedes