Visita

Ayer
viniste a visitarme.
Yo andaba como triste,
con las alas quebradas.
Contando esos fracasos
que duelen en el alma.
Estaba a media voz,
con las persianas bajas,
y mis pobres soldados
en franca retirada.
Entonces, vos llegaste.
Me cargaste en tus brazos
sin preguntarme nada.
Encendiste una luz
y secaste mis lágrimas.
Insinuaste que el sol
golpearía la ventana,
que existía un camino
para iniciar la marcha.
Me tomé de tus manos
con mis fuerzas exhaustas.
Remendé mis banderas
al conjuro del alba,
regresé con mi tropa
al campo de batalla,
y desde el mismo suelo
fui a buscar la mañana.
Ayer viniste a visitarme.
Encendiste una luz.
La noche agonizaba.
Fui a buscar la mañana.
Te llaman Jesús.
Quiero darte las gracias.

Horacio A. Vero
Del Libro “El tiempo que me falta”.

Que esta nueva visita del Señor nos encuentre unidos en la fe, en la paz y el amor.


Fuente: CADJM