Como segundo de los actos centrales conmemorativos del 95 Aniversario del Colegio de Abogados del Departamento Judicial de Mercedes, y gracias a la organización de la Comisión Honorífica y el invaluable aporte de los Dres. Laborde y Gradín, pudo contarse en nuestro Colegio con la presencia del Presidente de la Academia Argentina de Letras, Dr. Pedro Barcia.

El Dr. Barcia nació en Gualeguaychú en 1939 y es Doctor en Letras por la Universidad Nacional de La Plata, Investigador Principal del CONICET, Miembro Correspondiente Americano de la Real Academia Española, de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, y Vicepresidente de la Academia Nacional de Educación. Es Doctor Honoris Causa por las Universidades Tucumán, Salta, Concepción del Uruguay y Ricardo Palma de Lima. Es Profesor Emérito de la Universidad Austral y Director del Doctorado en Comunicación y Profesor de Contenidos Culturales Contemporáneos, en la Licenciatura en Comunicación, de la Universidad Austral.

El Acto dió comienzo con la introducción efectuada por el señor Presidente del Colegio, Dr. Horacio Alberto Vero, quien realizó una reseña histórica de los orígenes del Colegio y cómo sus fines se engarzaban con el acto al que se iba a asistir, atento los fines de inserción social que el Colegio tiene especialmente en cuestiones culturales.

Luego de ello y de la presentación del Dr. Barcia por parte de la Dra. Patricia Leva que volvió a colaborar siendo Maestra de Ceremonia, el exponencista desarrolló con verdadera maestría el tema de la «conspiración» y de las teorías sobre ellas que muchas veces sirven para esconder propias carencia de habilidades o aptitudes. Más allá de la seriedad del tema Barcia hizo pasear al público por autores, obras literarias, películas, programas de televisión y mil lugares más desde donde poder observar las «conspiraciones», y el paseo realmente lo fue a través de la historia, la etimología de las palabras, los «charcos» (interregnos entre su ponencia) plagados de anécdotas y chistes que increiblemente hicieron que las casi dos horas que duró el acto pasasen rápidamente.
Posteriormente se sirvió un vino de honor, culminando así una amena velada.


Fuente: CADJM