Código Morse.
Colaboración de los Dres. Atilio O. Diorio y Juan Carlos Alongi
Por Atilio O. Diorio y Juan Carlos Alongi
No se discute que todo lo que concierne a la existencia humana es afectado por una evolución científica y social que va dejando en el camino, como acaecer histórico, cuadros de referencia que en su momento se erguían como estandarte de alto alcance que brindaba la cultura.
Lo supra consignado, se constituye en antesala del traer a estos renglones un reciente acontecimiento, que nos lo proporciona el enterarnos del derrumbe de un edificio en Villa Gesell. Varias personas dejaron este mundo al quedar aprisionadas entre los escombros. Una mujer mayor, en razón de su resiliencia cultural, salvó su vida aún en idénticas circunstancias. Cómo. En su etapa escolar vital aprendió el sistema morse de comunicación. Resulta oportuno recordar, la primera comunicación utilizando el Código Morse se llevó a cabo el 24 de mayo de 1844, cuando Samuel Morse transmitió el mensaje «What hath God wrought?» (¿Qué ha hecho Dios?) desde Washington, D.C. a Baltimore;, actualmente caído en desuso. Cabe añadir que su último servicio lo concretó la armada de EE UU en la costa oeste de su territorio en 1995.
Sin embargo, esta ciudadana, entre el apretujamiento de escombros y su instinto de supervivencia, memoró el alfabeto morse y comenzó a hacerlo sonar entre las ruinas. En su etapa escolar, reiteramos, esta ciudadana hubo aprendido el código ideado en el siglo XIX por Samuel Morse. Y al hallarse aprisionada, recurrió a uno de esos saberes olvidados, el sistema de codificación comunicativa, para hacer denotar su presencia angustiosa-
Después de lo cual, apenas será preciso expresar que no todo expirar es para siempre. Los imprevisibles giros de la realidad, señalizan un derrotero que así se muestra.