Nos ha dejado físicamente la Dra. Norma Elena Echaire. Para quienes tuvimos el placer de conocerla y tratarla era, cariñosamente, “Pirucha”.

En esta hora, evoco sus ojos increíblemente celestes y transparentes, que dejaban ver, sin esfuerzo, el fondo mismo de su alma.

Su elegante figura engalanó durante cuatro décadas los hoy añorados pasillos de los Tribunales mercedinos, ganándose de forma merecida el respeto por parte de colegas, empleados, funcionarios y magistrados.

Comenzó a ejercer la profesión que tanto amaba en una época en donde a las mujeres todo les costaba más, porque eran contadas las abogadas y porque la sociedad de esos tiempos tenía otro concepto con relación al rol que cabía a aquéllas en una comunidad organizada.

Poco le importó a “Pirucha” tal pensamiento. Merced a su capacidad y fuerte personalidad se convirtió en una letrada reconocida y en una dirigente de fuste, ocupando diversos cargos en el Colegio de Abogados de Mercedes, cuando los cupos femeninos y la obligación legal de incorporar abogadas era algo absolutamente desconocido e impensado.

“Pirucha” era poseedora de una gran cultura. Su presencia en reuniones y eventos brindaba la tranquilidad de contar con una anfitriona de lujo, que generaba desde su voz pausada y sus gestos sin urgencias, cálidos espacios para el diálogo, el debate y el encuentro. De igual forma, fue una “embajadora” que prestigiaba a nuestra Casa en cuanta misión institucional se le confería.

Honró a la abogacía con un ejercicio responsable y honesto. Y como dirigente dijo presente cada vez que fue convocada. Así la recuerdo durante las tres presidencias en mi amado Colegio.

Nos ha dejado físicamente la Dra. Norma Elena Echaire. Nuestra querida e inolvidable “Pirucha”. A partir de ahora, sus ojos increíblemente celestes y transparentes serán dos nuevas estrellas en el cielo eterno del descanso en paz.

Horacio Alberto Vero


Fuente: Dr. Vero