Los Dres. Atilio O. Diorio y Juan Carlos Alongi rememoran emblemático caso
SISTEMA DACTILOSCÓPICO VUCETICH
Por Atilio O. Diorio y Juan Carlos Alongi
En uno de los días que nos obsequiara febrero ppdo, un tribunal del fuero penal pampeano condenó a prisión perpetua a dos mujeres. Por el mismo delito y similar actuación conductual. Componían las mismas una relación lesbiana y cometieron el homicidio agravado del hijo de una de ellas: Lucio Dupuy.
Delinquir de tanta magnitud, va de suyo, recibió abundosa difusión por todos los medios difusivos..
El amable lector se preguntará, a no dubitar, la causal de estos renglones.
Se ha estampado que «Hoy es siempre todavía». Por su corolario, debemos dejar en claro que la muerte violenta de Lucio Dupuy acicateó nuestra memoria en cuanto al episodio acaecido en Necochea, Bs As en 1892; en el cual resultaron víctimas de homicidio dos niños – hermanos entre si – mostrándose como autora criminal su propia progenitora.
Dichos entramados instructorios, se enlazan en lo factual, en cuanto son niños sus víctimas y su madre la victimaria.
Así es como anclamos, y en nuestra justa recordación, en que ese año de 1892 se exhibe como el hito calendario de la primera aplicación del sistema dactiloscópico que hubiera descubierto el sabio platense Juan Vucetich tiempo antes.
Un cuerpo técnico de la policía bonaerense, lupa en mano, cotejó las impresiones digitales de la madre de los niños muertos respecto a manchas de sangre que se hubieron observado en el marco de una puerta.
Así, en 1892 se descubre el doble homicidio de Necochea sobre la base del hallazgo del estudioso de La Plata; subsiguiendo su constante utilización hasta la fecha.
Es procedente sentar que en 1992, adhiriéndose al aniversario que nos convocaba, un grupo de estudiosos alemanes viajaron a nuestro país y conformaron una reproducción del trecho fáctico de Necochea. Que se compendió en un «video».
Como dato complementario y de índole anecdótico, es dable señalar que celebrando la centuria de esa primera intervención sumarial de lo dactiloscópico, es decir 1992, en la Biblioteca Sarmiento de esta ciudad de Mercedes, personal técnico docente de la Escuela Vucetich como así profesores universitarios pronunciaron charlas atinentes al tema que nos ocupa. Con un lleno total de las instalaciones de la también centenaria Biblioteca mercedina.
Finalizando, consideramos de toda justicia remarcar que esas charlas de tan alto nivel en nuestra querida Biblioteca, pudo concretarse por la incondicional apoyatura del Dr Atilio Milanta. Reconocido jurista y hombre de pensamiento que dejara este mundo en no transcurrido largor.
Cuadra como expresión de gratitud, recordar al entonces comisario de policía local, señor Daniel Basualdo.
Que con elogiable eficacia se prestó como enlace con la docencia de la Vucetich.